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Autoevaluaci�n, Coevaluaci�n y Heteroevaluaci�n como enfoque innovador en la pr�ctica pedag�gica y su efecto en el proceso de ense�anza-aprendizaje
Self-evaluation, Co-evaluation and Hetero-evaluation as an innovative approach in pedagogical practice and its effect on the teaching-learning process
Autoavalia��o, Coavalia��o e Heteroavalia��o como abordagem inovadora na pr�tica pedag�gica e seus reflexos no processo ensino-aprendizagem
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Correspondencia: sbasurto3773@pucesm.edu.ec
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Ciencias de la Educaci�n
Art�culo de investigaci�n
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*Recibido: 10 de enero de 2021 *Aceptado: 15 de febrero de 2021 * Publicado: 05 de marzo de 2021
I. Licenciada en Ciencias de la Educaci�n Menci�n Castellano y Literatura, Pontificia Universidad Cat�lica del Ecuador, Portoviejo, Ecuador.
II. Bachiller en Filosof�a, Bachiller en Teolog�a, Pontificia Universidad Cat�lica del Ecuador, Portoviejo, Ecuador.
�III. Licenciada en Ciencias de la Educaci�n Menci�n Ingl�s Idioma Electivo y Espa�ol, Pontificia Universidad Cat�lica del Ecuador, Portoviejo, Ecuador.
�IV. Licenciado en Educaci�n Especialidad F�sica y Astronom�a, Doctor (Programa de Estrategias de Planificaci�n del Territorio), Pontificia Universidad Cat�lica del Ecuador, Portoviejo, Ecuador.
Resumen
En el enfoque educativo tradicional, la evaluaci�n se limitaba al docente, sin embargo, en un proceso activo de aprendizaje, sin desmerecer su importancia, no puede ser la �nica. La autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n como pr�cticas pedag�gicas para que el estudiante tome conciencia de los conocimientos previos, de los logrados gracias a su esfuerzo y de aquellos que le faltan alcanzar, han ganado espacio y existen desde hace algunas d�cadas, pero su aplicaci�n en las aulas es escasa. En este art�culo se investig� el efecto de la aplicaci�n de la autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n de estas herramientas innovadoras en el proceso de ense�anza-aprendizaje, a trav�s de una revisi�n bibliogr�fica exploratoria, descriptiva y se realiz� el an�lisis cuali cuantitativo, cuasi experimental de los datos obtenidos de una encuesta realizada a 26 docentes de una escuela de educaci�n general b�sica de la ciudad de Portoviejo. Se obtuvo que su aplicaci�n beneficia y potencia el proceso de ense�anza-aprendizaje al proporcionar a los estudiantes instrumentos para medir los conocimientos alcanzados, saber cu�les les falta y valorar el camino educativo hecho como grupo. Esta din�mica realizada de acuerdo a criterios espec�ficos motiva la participaci�n del estudiante quien desarrollar� habilidades y competencias que garanticen su progreso en la carrera estudiantil que seleccionen y los docentes ser�n acreditados por los resultados obtenidos de los pares o estudiantes dando relevancia y autenticidad a su profesionalizaci�n.
Palabras clave: Autoevaluaci�n; coevaluaci�n; heteroevaluaci�n; proceso de aprendizaje; pr�ctica pedag�gica.
Abstract
In the traditional educational approach, evaluation was limited to the teacher, however, in an active learning process, without diminishing its importance, it cannot be the only one. Self-evaluation, co-evaluation and hetero-evaluation as pedagogical practices so that the student becomes aware of previous knowledge, of those achieved thanks to their effort and of those that have yet to be achieved, have gained space and have existed for some decades, but their application in the classrooms is sparse. In this article, the effect of the application of self-evaluation, co-evaluation and hetero-evaluation of these innovative tools in the teaching-learning process was investigated, through an exploratory, descriptive bibliographic review and a qualitative, quantitative, quasi-experimental analysis of the data obtained from a survey of 26 teachers from a general basic education school in the city of Portoviejo. It was found that its application benefits and enhances the teaching-learning process by providing students with instruments to measure the knowledge achieved, knowing which ones are lacking and assessing the educational path made as a group. This dynamic carried out according to specific criteria motivates the participation of the student who will develop skills and competencies that guarantee their progress in the student career they select and the teachers will be accredited for the results obtained from their peers or students, giving relevance and authenticity to their professionalization.
Keywords: Self-evaluation; co-evaluation; heteroevaluation; learning process; pedagogical practice.
Resumo
Na abordagem educacional tradicional, a avalia��o limitava-se ao professor, por�m, em um processo de aprendizagem ativa, sem diminuir sua import�ncia, n�o pode ser a �nica. Autoavalia��o, coavalia��o e heteroavalia��o como pr�ticas pedag�gicas para que o aluno tome conhecimento de conhecimentos pr�vios, daqueles conquistados gra�as ao seu esfor�o e daqueles que ainda n�o foram alcan�ados, ganharam espa�o e existem h� algumas d�cadas , mas sua aplica��o nas salas de aula � esparsa. Neste artigo, investigou-se o efeito da aplica��o da autoavalia��o, coavalia��o e heteroavalia��o dessas ferramentas inovadoras no processo de ensino-aprendizagem, por meio de uma revis�o bibliogr�fica explorat�ria, descritiva e qualitativa, quantitativa, quase experimental. an�lise dos dados obtidos no inqu�rito a 26 professores de uma escola do ensino b�sico geral da cidade de Portoviejo. Constatou-se que sua aplica��o beneficia e potencializa o processo ensino-aprendizagem ao fornecer aos alunos instrumentos para mensurar os conhecimentos adquiridos, saber quais est�o faltando e avaliar a trajet�ria educacional realizada em grupo. Esta din�mica realizada segundo crit�rios espec�ficos motiva a participa��o do aluno que ir� desenvolver aptid�es e compet�ncias que garantam a sua progress�o na carreira do aluno que escolher e os professores ser�o credenciados pelos resultados obtidos dos seus pares ou alunos, conferindo relev�ncia e autenticidade � sua profissionaliza��o.
Palavras-chave: Autoavalia��o; coavalia��o; heteroavalia��o; processo de aprendizagem; pr�tica pedag�gica.
Introducci�n
El proceso educativo en un enfoque tradicional apostaba al memorismo, la modernidad ha exigido cambios en las pr�cticas pedag�gicas, instrumentos innovadores que eleven la motivaci�n y que ayuden a los estudiantes a construir el aprendizaje. En lo concerniente a la evaluaci�n, a m�s de la ya afianzada heteroevaluaci�n, son de suma importancia pr�cticas como la autoevaluaci�n, donde el educando pueda tomar consciencia del aprendizaje realizado, lo asimile, lo transforme e incluso lo modifique, y la coevaluaci�n, de car�cter colaborativo, al ser realizada entre pares, que permite afianzar sus conocimientos gracias a que las experiencias cooperativas son m�s duraderas que las individuales. Estas ventajas, una resistencia al cambio de la cultura evaluadora sumativa de los docentes, como la falta de pol�ticas institucionales (Ponce & Marcillo, 2020) son las principales causas de la ausencia de estos procesos evaluativos. Los docentes al no aplicarlas no logran saber el avance aut�ntico del aprendizaje de sus estudiantes.
Autoevaluaci�n y coevaluaci�n son pr�cticas pedag�gicas enmarcadas en lo que se conoce como evaluaci�n aut�ntica y en tal contexto, se habla de evaluaci�n formativa, cuya escasa aplicaci�n en las aulas es uno de los aspectos que m�s debe cambiar (L�pez, P�rez, Barba, & Lorente, 2016). Son muchos los docentes que no realizan estos procesos (Rodr�guez & Hern�ndez, 2014), ya sea porque no es habitual su utilizaci�n o porque haya confusi�n entre la evaluaci�n como pr�ctica pedag�gica y el m�todo de calificaci�n final (L�pez, Manrique, & Vall�s, 2011). Un cambio de esta realidad si es viable, pero se requiere romper con modelos culturales fuertemente arraigados en la gesti�n acad�mica (Rom�n, 2011).
En el proceso de ense�anza-aprendizaje evaluar no sirve �nicamente para calificar, significa ayudar a aprender, retroalimentar el objeto estudiado, de tal manera que los posibles errores sean resueltos a tiempo (Herrera, 2018), de esta manera se garantiza la calidad de la experiencia educativa y se perfecciona la pr�ctica docente del profesorado (Barrientos, L�pez, & P�rez, 2019). El docente, en cuanto mediador, debe estar claro en la manera de concebir su colaboraci�n y evitar improvisaciones para lograr los objetivos deseados.
Estar inmerso en este tipo de din�mica evaluativa significa apreciar que la comprobaci�n de resultados, en la pr�ctica, se conecta a una planificaci�n, seguimiento, observaci�n y refrendaci�n de los saberes. Se demuestra que este proceso tambi�n es reflexivo y que implica una actitud positiva dirigida, en primera instancia, a diagnosticar los conocimientos previos, luego retroalimentar para colmar, si es necesario, los vac�os en lo aprendido. Aporta y cambia los m�todos ya conocidos tanto en lo actitudinal-personal como en lo social-profesional (Garc�a, 2017).
Esta investigaci�n se propuso investigar el efecto en el proceso de ense�anza-aprendizaje al aplicar la autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n como pr�ctica pedag�gica innovadora, para resaltar su aporte en los ambientes formativos al ser herramientas id�neas para la transformaci�n de los saberes, pues una evaluaci�n se considera adecuada si se garantiza la mejora continua de la calidad del proceso de aprendizaje, donde el estudiante es acompa�ado a juzgar su proceso al alcanzar los conocimientos ayudado por sus pares.
Este tema se ha vuelto importante en la medida que se ha visto el cambio de paradigma en la educaci�n, ya no centrada en el protagonismo del docente, sino que los estudiantes sean quienes construyan y edifiquen sus conocimientos desde la experiencia previa, con los aportes del docente-facilitador. Autoevaluaci�n y coevaluaci�n unida a la ya conocida heteroevaluaci�n, contribuyen en la experiencia docente. Estos instrumentos extienden la oportunidad de mejorar el proceso educacional porque dan paso, al maestro como al educando a proponer reflexiones cr�ticas que ponderen la calidad de un estudio direccionado a ser mejor profesional y concienciar la labor educativa, olvidando al usual evaluador.
Evaluaci�n educativa
La evaluaci�n es un t�rmino complejo, implica la recopilaci�n y organizaci�n de datos sobre las actividades acad�micas, su prop�sito no es solo verificar el conocimiento del estudiante, es un proceso continuo y se preocupa m�s en el logro acad�mico formal de los educandos, se interpreta en el desarrollo del individuo en t�rminos de una relaci�n de cambio de comportamiento deseable de sus sentimientos, pensamientos y acciones (Vera, Bueno, Calder�n, & Medina, 2018).
Una condici�n importante para la formaci�n de los estudiantes, es la pr�ctica de producci�n, el prop�sito es preparar a los individuos a trav�s de una retroalimentaci�n propiciada despu�s de una evaluaci�n (Torres, 2018). Encaminar al educando hacia los principales tipos de actividades profesionales, para lograr el conocimiento adquirido, habilidad y adaptaci�n, es decir, ingresar a la profesi�n, dominar el rol social, la autodeterminaci�n profesional, la formaci�n de puestos, la integraci�n de las cualidades personales y profesionales.�
La evaluaci�n se ha convertido en un elemento esencial en el aprendizaje, sirve para examinar las capacidades de este, se�alar los pasos a seguir para fomentarlo y orientarlo a procesos de aprendizaje activos. La evaluaci�n para aprender es poner los medios para regular y mejorar el aprendizaje, activando la forma m�s eficaz y gratificante de aprender y desarrollando estrategias efectivas de planificaci�n, realizaci�n y reparaci�n del acto comunicativo (Fern�ndez, 2017).
Evaluaci�n educativa como pr�ctica pedag�gica
La evaluaci�n es una pr�ctica extensa en el sistema educativo ecuatoriano, en todo nivel de ense�anza y en cualquiera de sus modalidades o especialidades, definirla como �pr�ctica� sugiere que los docentes se encuentran ante una actividad que se desarrolla siguiendo ciertos m�todos que cumple m�ltiples funciones, se apoya en una serie de ideas y formas de realizarla, en respuesta a determinados condicionamientos de la ense�anza institucionalizada (Salarirche, 2015). Dentro de la pr�ctica pedag�gica la evaluaci�n es muy compleja, si la idea de que el objetivo final de la misma es dar un valor, mejorar el aprendizaje de los estudiantes y la ense�anza de los docentes pueden no implementarse adecuadamente, f�cilmente comunicado o entendido en los marcos de evaluaci�n de los pa�ses, el �xito de la valoraci�n educativa depender� mucho del sistema de educaci�n del pa�s y que cada forma de evaluar sea adaptada a la realidad de los individuos, en ocasiones es tomada como un par�metro a tomar en cuenta sin considerar la debida retroalimentaci�n despu�s de la misma� (De Vries, 2015).
En la actualidad las ideas retr�gradas de un porcentaje menor de docentes mantienen pensamientos arcaicos al evaluar, lo que negativamente influye en las calificaciones de los educandos, las indagaciones variadas postuladas en esta tem�tica no son suficientes para erradicar esta pr�ctica (Hidalgo & Murillo, 2017). La evaluaci�n se ha afirmado que est� relacionada con la clase, adem�s del entorno comunitario, es comprobable que la persona es un ser que se activa dentro de la sociedad.
As� lo determina (Vera, 2015) en su absoluta negaci�n a aceptar las pol�ticas educativas como generadoras solamente de destrezas y pr�cticas concretas respecto a la transformaci�n de los temas que tuvieron gran relevancia en las dos d�cadas anteriores sin que el sistema dejar� la opci�n para que los docentes indaguen en aprendizajes actitudinales y cognitivos que buscan mejorar la calidad educacional.
Las pr�cticas pedag�gicas encaminadas a la realizaci�n del constructivismo son cada vez m�s constantes, varias aportaciones lo demuestran; los maestros al llegar a discernir sobre cuestionamientos pedag�gicos son conscientes de los procesos y licitaciones que deben planificar para lograr situaciones dogm�ticas dentro y fuera de las aulas, sobre todo en la �poca de la modernidad, ampararse en las herramientas tecnol�gicas ser�a una soluci�n viable� (Valdez & Villarruel, 2017).
La apreciaci�n del estudiante seg�n el conocimiento, disertaci�n, razonamiento en c�mo asimila la informaci�n deriva de lo que imparte el educador, con base en proyecciones claras en combinaci�n con una cr�tica-reflexiva que profundice en la retroalimentaci�n; b�sica en los procesos de aprendizaje-evaluaci�n, justamente desde all� podr� involucrarse en acotaciones de fortalecimiento desde su propia perspectiva direccionando otras din�micas del conocimiento (Canabal & Margalef, 2017).
Autoevaluaci�n
Es un procedimiento para analizar, examinar, observar y valorar sistem�ticamente su propia acci�n y sus resultados a fin de estabilizar o mejorarla, puede tener lugar a nivel individual u organizacional. Autoevaluarse significa que las personas exploran y eval�an su propio trabajo, la demanda de calidad en la investigaci�n se adapta a los recursos dados, una gran ventaja es el enfoque en la pr�ctica, el procedimiento est� directamente relacionado con el conocimiento experto y la experiencia de los profesionales en su �rea particular de trabajo.
Esto lleva a un alto compromiso y una identificaci�n con los resultados de la evaluaci�n y aumenta la disposici�n a sacar conclusiones y transferirlas a la pr�ctica, la autoevaluaci�n es una parte integral, un proceso mediante el cual los miembros de la comunidad educativa reflexionan sobre su desenvolvimiento e identifican �reas de acci�n para estimular la mejora en el aprendizaje estudiantil y profesional (Garc�a, Mart�nez, Ja�n, & Tapia, 2016).
Sugerir pr�cticas de autoevaluaci�n adem�s de dar un resultado enriquecedor y respetuoso con la autonom�a docente, les permitir� autodirigirse hacia su desarrollo profesional. La autoevaluaci�n sirve para obtener informaci�n del avance que han logrado los estudiantes, donde el docente ve reflejado el conocimiento que adquiri� el alumno durante todo el proceso de ense�anza aprendizaje, las estrategias que us� el docente, si fueron valederas, su compromiso con los estudiantes debe ser de forma muy responsable, cr�tica y reflexiva durante el desarrollo, de tal manera que al final el alumno haya adquirido el conocimiento adecuado (Reina, 2017).
Coevaluaci�n
En la periferia tradicional mucho se ha consensuado sobre el valor de dimitir la evaluaci�n como un t�rmino exclusivo para lograr la acreditaci�n del aprendiz, b�sico ser�a promoverlo con sentido de responsabilidad involucrando en sus conocimientos la parte axiol�gica y letrada encaminadas a lograr estudiantes con sentido de responsabilidad y reflexi�n cr�tica (Bilbao & Villa, 2019). H�bitos que al ser estimulados concretan algo de lo visualizado.
Los procesos de autoevaluaci�n y coevaluaci�n son de suma importancia, utilizar una r�brica mejora las nociones, puntualiza las particularidades al realizar una tarea y pondera el sistema de evaluaci�n aut�nticamente; vigor que depende de lo objetivo que sea el docente y c�mo aplica esta objetividad estableciendo par�metros evaluativos en concordancia con lo que se ense�a (Ramis, Payeras, & Carrasco, 2018)
Los t�rminos evaluativos corresponden acomodarlos seg�n la transformaci�n del conocimiento autogestionado, los estudiantes llegan a la metacognici�n de lo que experimentan, ser�n capaces de evaluar y aportar en los aprendizajes de sus pares en correlaci�n con lo definido por sus maestros, discernimientos ya acordados en una planificaci�n expl�cita para la producci�n de mejores resultados (Fern�ndez & Vanga, 2015).
Los escritores prev�n que las metodolog�as e instrumentos convienen aplicarse adecuadamente de acuerdo a requerimientos establecidos, caracterizarlos y aplicarlos en situaciones reales al instruirse, se contraponen a exploraciones falsas que no representan el car�cter de valoraci�n, desviadas de toda indagaci�n guiada y consensuada por el docente para referir esos saberes con la experiencia en el entorno (Fuentes & L�pez, 2017).
Cuando se forma integralmente al educando dando atenci�n y valor a la autoevaluaci�n, en correlaci�n seg�n la exploraci�n que hayan realizado con sus compa�eros provocando una intercomunicaci�n en la que consoliden sus conocimientos, discutir ciertos aspectos que no est�n claros; recomienda la pr�ctica evaluativa en los establecimientos educativos, generadora de procesos en la metacognici�n, coevaluaci�n como agente de discernimiento y acompa�amiento entre compa�eros (Tamayo, 2018).
El estudiante es un ente que convive en comunidad, debe estar inmerso en las situaciones de lecciones de otros camaradas, aplicar la coevaluaci�n a manera de adiestramiento es una estrategia sugerida por la experiencia investigativa de autores; implica objetividad y no caben se�alamientos personales, optimiza el aprendizaje y se precia para el desarrollo de su independencia en los conocimientos, as� concluye (Hern�ndez, 2016).
Con sentido de pluralidad el proceso evaluativo ha sido considerado como una recaudaci�n con la �nica intenci�n de ser juzgado y cuantificado sin tomar en consideraci�n aspectos sobresalientes que surgen a partir de las interrogantes: para qu� se realiza, c�mo proceder, con qui�nes y cu�l ser� el fin y provecho de la coevaluaci�n (Delgado, Medina, & Becerra, 2020). Direccionar el beneficio de este instrumento hacia las masas estudiantiles es una propuesta que cabe reconsiderar cuando se trata de potenciar las estimas.
Heteroevaluaci�n
El transcurso evaluativo que un agente fiscalizador realiza sobre otro para evaluar labor, provecho, cualidades, entre otras, se lo denomina heteroevaluaci�n, el maestro cumple con esta funci�n y cubre vac�os; de acuerdo a (Fern�ndez, 2014) sostiene, dirige, acompa�a, refuerza los m�todos para modelar a sus alumnos sobre bases s�lidas en un sistema educativo cambiante. Varios desaciertos se cometieron en nombre de una innovaci�n de la educaci�n, las situaciones est�n mejorando.
Se considera justo que al hablar de heteroevaluaci�n el maestro adem�s de ser voluntario en la medida, se capacite en caso de necesitarlo, con estas actualizaciones tendr� propuestas a la mano que desarrollen diligencias acordes a lo real. Redise�ar la oficializaci�n educacional para los protagonistas de este criterio es una propuesta reveladora en un sistema que poco a contribuido al avance de las capacidades propias.
Entre las bondades de este sistema est�n la participaci�n de miembros de la comunidad educativa, estos pueden acotar informaci�n, ajustarla, lo ideal es proponer una educaci�n de calidad haciendo del examinado un ente cualificado en las competencias de acuerdo al nivel de estudio, singularidades, funci�n dentro de clase (Pab�n, 2018).
Decretar criterios o hitos para realizar objetivamente la heteroevaluaci�n desde el educando, igualmente con las materias en las que puede consensuar, proveer, visionar eficazmente la ocasi�n de consumar un acompa�amiento tanto a estudiantes como a maestros desde la pr�ctica, identificando lo que se pudiere respaldar y optimizar, es lo aconsejable, propone (Valero, 2017), quien ratific� que en este momento se da la evoluci�n que se requiere en el ejercicio de la escolaridad.
A partir de una autovaloraci�n, se determinan los aspectos o puntos a favor que hacen que los objetivos se lleven a cabo, igualmente como las �reas de oportunidad; esta pr�ctica requiere una mirada pensativa y objetiva sobre la acci�n que se va a desarrollar, algunas ocasiones, los estudiantes, a partir de la observaci�n del trabajo que realizan previo a la introducci�n de la heteroevaluaci�n, reconocen si algo pueden mejorar o les hace falta, en este momento comienza la evoluci�n de su desempe�o.
El concepto del docente como gestor de la formaci�n del adolecente ha entrado en controversia, en el momento se promueve que �l logre sus cimientos constructivamente, para evadir la finalidad de promoverlo como �nica pretensi�n al periodo posterior (Sep�lveda, 2018), as� lo declara en su estudio en donde hace �nfasis a lo fruct�fero que resulta este proceso en los ambientes de aprendizajes en donde predominan las TIC.
Contar con los m�todos esenciales para realizar la heteroevaluaci�n educacionalmente, adicionando la labor profesional del gu�a, reclama la obligatoriedad de que el sistema adapte en sus novedades materiales directos que ejecuten una adici�n de funcionarios que integren una causa latente evaluativa con el �nico af�n de optimizar la tarea que realizan (Vera, Bueno, Calder�n, & Medina, 2018) estos autores puntualizan la necesidad se promulgar un patr�n para evaluar conjuntamente a los protagonistas de este campo.
Se puede conciliar que la formaci�n de la bina educativa vislumbra un cambio positivo, se ha conseguido con base en esfuerzos conjuntos acaparar ciertas directrices encaminadas a lograr reformas para dilatar la emancipaci�n y aplicaci�n del colectivo educativo siendo lo m�s frontal y objetivo posible dentro de los predios como fuera, visionando una alineaci�n conjunta exitosa docente-educando (N��ez & P�rez, 2017) otra opini�n que merece ser estudiada dentro del tributo de la heteroevaluaci�n como aporte en los procesos para optimizar y valorar los aprendido.
As� este sistema cuenta con fases positivas como la objetividad, desenvolvimiento de la pr�ctica, lapso y ascenso de su inferencia pedag�gica, esto se refleja en la informaci�n otorgada por el evaluador, el argumento, la mediaci�n pueden variar de acuerdo al momento y la necesidad de los implicados, todo cuanto sufrague en la producci�n de mejores practicantes educativos es s�bitamente aceptado vislumbrando la necesidad de obtener �ptimos resultados desde la aplicaci�n de los instrumentos analizados.
La coevaluaci�n se realiza entre pares (docentes y estudiantes), donde cada uno debe estar comprometido de c�mo va a actuar en el momento requerido, se realiza mediante un di�logo entre las partes, donde da a conocer el valor que obtendr�n en la misma. Deben estar de acuerdo en el criterio que se evaluar�, de esta manera no exista inconveniente con los evaluadores, no est� dem�s dar a conocer tambi�n la importancia y el momento en que se dar� la coevaluaci�n y todo est� claro (Quesada, 2017).
Materiales y M�todos
Para la investigaci�n se realiz� una revisi�n exploratoria, descriptiva de la bibliograf�a cient�fica, adem�s se llev� a cabo un an�lisis cuali-cuantitativo, cuasi experimental utilizando la encuesta como instrumento metodol�gico a los docentes que laboran en una escuela de educaci�n general b�sica de la ciudad de Portoviejo, Ecuador, permitiendo la recolecci�n de datos id�neos para su posterior orden, clasificaci�n y b�squeda de soluci�n a la problem�tica en la que est� basada este art�culo.
Resultados y discusi�n
De la bibliograf�a revisada, autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n como pr�cticas pedag�gicas innovadora, se presentan como beneficiosas y potencializadoras en el proceso de ense�anza-aprendizaje por los siguientes enunciados;
En una concepci�n activa de la educaci�n, estos instrumentos son fundamentales para la formaci�n de los educandos, en la pr�ctica de producci�n, el objetivo es prepararlos a trav�s de una retroalimentaci�n propiciada despu�s de una evaluaci�n, su prop�sito no se trata s�lo de verificar el conocimiento, es un proceso continuo y se preocupa m�s en el logro acad�mico.
La autoevaluaci�n es parte integral del proceso evaluativo, aplicando el mismo cada estudiante reflexiona sobre su desenvolvimiento acad�mico, permiti�ndole identificar lo aprendido y buscar acciones para completar los conocimientos que le faltan. Esta pr�ctica desarrolla una competencia de pensamiento cr�tico que le ser� �til no s�lo durante su vida estudiantil, sino tambi�n profesional.
La coevaluaci�n aporta a cada estudiante la experiencia del aprendizaje de sus pares, desarrollando la competencia del discernimiento y trabajo colaborativo, llegando a una metacognici�n de lo que experimentan durante el proceso de aprendizaje, siendo capaces de evaluar la producci�n de conocimientos y mejorando sus resultados.
Los procesos de autoevaluaci�n y coevaluaci�n aportar�n valiosamente a la pr�ctica pedag�gica, bajo la gu�a y supervisi�n del docente con una planificaci�n expl�cita de los par�metros evaluativos de acuerdo a lo que ense�a. Una estrategia asertiva de su aplicaci�n es la r�brica, permite ampliar las nociones, enfatiza las particularidades al encomendar una instrucci�n y optimiza el ser evaluado; de esta manera se eval�a con objetividad para dar fuerza a sus aprendizajes.
A trav�s de la heteroevaluaci�n, los docentes logran acuerdos, destacan razones, observan prioridades en el proceso de ense�anza-aprendizaje, alternando un seguimiento horizontal, desde la experiencia adquirida, asumiendo las mejoras en el minuto propicio que pretende la escuela activa.
La informaci�n revisada en esta investigaci�n guio a la realizaci�n de una encuesta que permiti� corroborar y validar la eficacia de la autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n como pr�ctica pedag�gica innovadora en el proceso de ense�anza-aprendizaje, por lo tanto, se obtuvieron los siguientes datos;
Como se observa en la figura 1, el 50% de los docentes encuestados aplican la autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n en el desempe�o de su labor educacional, demostrando la utilidad de estas pr�cticas pedag�gicas acorde con las exigencias de la educaci�n moderna en esta nueva era del conocimiento.
Figura
1:
Tipos de instrumentos de evaluaci�n
Fuente: Encuesta docente
En cuanto a la autoevaluaci�n como proceso en el cual el estudiante puede juzgar sus logros y mejorar el aprendizaje, los docentes han respondido que es una pr�ctica medianamente utilizada, qued� demostrado en los datos arrojados, el 50% lo pone en pr�ctica a veces como se observa en la figura 2, implica desarrollar iniciativas que promuevan la aplicaci�n de este instrumento evaluativo para el bien de una educaci�n integral.
Figura
2:
Autoevaluaci�n educativa
Fuente: Encuesta docente
La autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n requieren la gu�a y supervisi�n del facilitador con una planificaci�n expl�cita de los par�metros evaluativos. De acuerdo a los datos obtenidos mediante la t�cnica Likert, como se observa en la figura 3, de los docentes sondeados, el 65% respondi� afirmativamente a la utilizaci�n de los instrumentos, ayudando a las necesidades y caracter�sticas de autogesti�n, participaci�n, permanencia y formaci�n.
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Figura 3: Autoevaluaci�n, coevaluaci�n y heteroevaluaci�n
Fuente: Encuesta docente
Conclusiones
Autoevaluaci�n, en sinergia con la heteroevaluaci�n, se convierten en instrumentos pedag�gicos necesarios para docentes y estudiantes, ayudan a definir los aprendizajes adquiridos, verificarlos y, de ser necesario, modificarlos. Posibilitan el reconocimiento de los avances, logros y dificultades presentes en el proceso de ense�anza-aprendizaje, al desarrollar la actitud cr�tica, asunci�n de responsabilidades y colaboraci�n entre pares, debido a la toma de conciencia de lo que se hace orientado por los objetivos planteados.
La coevaluaci�n, evaluaci�n entre pares, en el proceso de ense�anza-aprendizaje establece la ayuda mutua entre educandos, de manera madura, respetuosa, y asertiva, se�alando los aspectos de oportunidades a mejorar de sus compa�eros. En la experiencia docente es muy acertado utilizar este instrumento como m�todo para garantizar los aprendizajes, adem�s de ser eficaz al permitir construir sus conocimientos gracias a una fusi�n colaborativa, siempre y cuando el maestro planifique y elabore los instrumentos pertinentes que afiancen la educaci�n integral.
La retroalimentaci�n es la consecuencia l�gica que surge como actividad necesaria al aplicar las tres pr�cticas evaluativas. Es una pr�ctica activa de educaci�n, ofrece un juicio del proceso ense�anza-aprendizaje fundada en los aciertos, errores, fortalezas y debilidades del estudiante. El docente orienta al estudiante para que �l mismo despeje las dudas que tiene construyendo aut�noma y responsablemente su propio aprendizaje.
Los datos obtenidos de la encuesta en la que participaron los docentes, ratificaron que la aplicaci�n de estas pr�cticas pedag�gicas forma parte fundamental del proceso de evaluaci�n aut�ntica, al mejorar la calidad educativa del estudiante. Les permiten diagnosticar las fortalezas y debilidades que presentan para determinar, no s�lo el conocimiento adquirido, sino tambi�n la manera de ser reflexivo ante su aprendizaje y el de sus compa�eros. El docente experimenta un crecimiento personal y profesional al ser valorado por sus estudiantes, al mismo tiempo que valora conscientemente su actividad acad�mica sus competencias y el alcance de sus metas.
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Referencias
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2. Bilbao, A., & Villa, A. (2019). Avances y limitaciones en la evaluaci�n del aprendizaje a partir del proceso de convergencia . Visi�n docente y discente en los grados de Educaci�n Infantil y Primaria. Educaci�n XX1, 22(1), 45-69. http://revistas.uned.es/index.php/educacionXX1/article/view/19976
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�2020 por los autores. Este art�culo es de acceso abierto y distribuido seg�n los t�rminos y condiciones de la licencia Creative Commons Atribuci�n-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)
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