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Diabetes mellitus: �se puede considerar
como una enfermedad ocupacional?
Diabetes
mellitus: can it be considered as an occupational
disease?
Diabetes
mellitus: pode ser considerada uma doen�a ocupacional?
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Correspondencia: luzangelica_1966@yahoo.es
Ciencias de la Salud
Art�culos de revisi�n �
*Recibido: 16
de Junio de 2021 *Aceptado: 30 de Julio
del 2021 * Publicado: 31 de Agosto de
2021
I.
Mag�ster en
Bioqu�mica Cl�nica, Qu�mica Farmac�utica, Docente Titular de la Universidad
T�cnica de Babahoyo, Babahoyo, Ecuador.
II.
Mag�ster
en Bioqu�mica Cl�nica, Qu�mica Farmac�utica, Docente Titular de la Universidad
de Guayaquil, Guayaquil, Ecuador.
III.
Mag�ster
en Nutrici�n Cl�nica, Nutricionista Diet�tica, Docente de la Universidad
T�cnica de Babahoyo, Babahoyo, Ecuador.
IV.
Docente
Titular de la Catedra de Inmunolog�a, Departamento de Ciencias Fisiol�gicas,
Miembro del Instituto de Investigaciones Biol�gicas, Directora de la Divisi�n
de Investigaci�n de la Facultad de Medicina, Coordinadora de la Maestr�a de
Inmunolog�a Experimental, Docente del Programa de Doctorado en Ciencias de la
Salud y Ciencias M�dicas de la Divisi�n de Estudios para Graduados de la
Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, Venezuela.
Resumen
La Diabetes
Mellitus es un trastorno metab�lico de car�cter cr�nico, caracterizado por
cifras elevadas de glucemia en sangre, cuya morbimortalidad a nivel mundial es
elevada, consider�ndose un problema de salud p�blica. Puede pasar inadvertida
con sintomatolog�a subcl�nica, de all� la necesidad de contar con mecanismos
que permitan su detecci�n temprana y evitar la aparici�n de complicaciones. Se
realiza una descripci�n sobre esta enfermedad y la importancia de la aplicaci�n
de la escala de FINDRICS para determinar el riesgo en poblaci�n aparentemente
sana.
Palabras
claves: Diabetes mellitus; enfermedad laboral; escala de
FINDRICS.
Abstract
Diabetes Mellitus is a chronic metabolic disorder,
characterized by high blood glucose levels, whose morbidity and mortality is high worldwide, being considered a public health problem.
It can go unnoticed with subclinical symptoms, hence the need for mechanisms
that allow its early detection and avoid the appearance of complications. A
description is made of this disease and the importance of applying the FRINDICS
scale to determine the risk in an apparently healthy population.
Keywords: Diabetes mellitus; occupational disease; FINDRICS
scale.
Resumo
O Diabetes Mellitus � uma doen�a metab�lica cr�nica,
caracterizada por n�veis elevados de glicose no sangue, cuja morbimortalidade �
elevada em todo o mundo, sendo considerada um problema de sa�de p�blica. Pode
passar despercebida com sintomas subcl�nicos, da� a necessidade de mecanismos
que permitam sua detec��o precoce e evitem o aparecimento de complica��es. �
feita uma descri��o desta doen�a e da import�ncia da aplica��o da escala
FINDRICS para determinar o risco em uma popula��o aparentemente saud�vel.
Palavras-chave: Diabetes mellitus; doen�a ocupacional; escala FINDRICS.
Introducci�n
La Diabetes
Mellitus (DM) es un trastorno metab�lico de car�cter cr�nico, caracterizado por
cifras elevadas de gluc�mia en sangre,
identific�ndose dos tipos, tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2), seg�n exista un d�ficit
absoluto o relativo de la insulina. Muestra una alta morbimortalidad a nivel
mundial, relacionadas con el crecimiento y envejecimiento de la poblaci�n,
aumento del sobrepeso y la obesidad, h�bitos de alimentaci�n inadecuados y el
ritmo de vida de las personas caracterizada por el sedentarismo. Entre las
complicaciones que se presentan se encuentran la forma aguda, como la cetoacidosis y el estado hiperosmolar
hipergluc�mico (seg�n sea DM1 o DM2), y la forma
cr�nica entre estas las macrovasculares, microvasculares y neuropat�as (Organizaci�n Mundial de la
Salud, 2018; American Diabetes Association, 2020).
La prevalencia de
la DM ha ido en aumento, as� para el a�o 2015 estuvo entre 7,2% y 11,4% y 5
millones de muertes, siendo este valor relativamente alto para Centro y Sur
Am�rica, de 9,4; siendo m�s frecuente en hombres hasta los 60 a�os y en mujeres
despu�s de los 60. Estas cifras se proyectan mayores para 2030, 2040 y 2050
(desde 12,30 hasta 22,5%) (Meza et al, 2015; International Diabetes Federation, 2015). Ecuador no escapa de estas cifras, pues
ya se observa una prevalencia de 7,9 en el sexo masculino y ligeramente mayor
en las mujeres (Organizaci�n Panamericana de la Salud. 2015); de igual manera
el diagn�stico se realiza mayormente a partir de los 30 a�os de edad, en donde
1 de cada 10 ecuatorianos se tienen DM2 al llegar a los 50 a�os, representando
la segunda causa de muerte despu�s de las enfermedades card�acas (Instituto
Nacional de Estad�stica y Censos, 2017).
En cuanto a las
manifestaciones cl�nicas de la DM son variadas que van desde pacientes sin
s�ntomas hasta aquellos con polidipsia, poliurea,
polifagia, p�rdida de peso sin causa aparente, fatiga, irritabilidad, visi�n
borrosa, lesiones cut�neas con cicatrizaci�n retardada e infecciones frecuentes
(enc�as, piel, orina, entre otras). Estas manifestaciones ser�n m�s severas
seg�n la concentraci�n de la glucemia en sangre, as� valores altos afectan las
fibras nerviosas y los vasos sangu�neos, condicionando enfermedades
cardiovasculares, renales, neuropat�as, afectaci�n de la visi�n y miembros
inferiores, entre otros. Es importante resaltar que al realizar el diagn�stico
de DM2, la mayor�a de las veces el sujeto presenta sobrepeso u obesidad, no
obstante, las personas de edad avanzada generalmente son delgadas (Mayo Clinic, 2012).
Un aspecto importante
de destacar es el consenso al cual se ha llegado en las �ltimas d�cadas sobre
el criterio diagn�stico para DM, donde se requiere de dos ex�menes anormales
realizados en la misma muestra sangu�nea, a saber, glucosa en ayunas o
tolerancia a la glucosa, y la hemoglobina glicada
conocida tambi�n como A1c. Esta �ltima es un excelente indicador del control
gluc�mico que se ha tenido en los �ltimos 3 meses, que debe realizarse al menos
dos veces al a�o en pacientes con control gluc�mico estable, o trimestralmente
en aquellos con un inestable control gluc�mico; en ambos casos, permite decidir
cambios en el tratamiento (Diabetes Association,
2019).
Ahora bien, entre
los valores de los par�metros bioqu�micos para diagnosticar DM se indican:
glucosa en ayunas: ≥ 126 mg/dL,
(7,0 mmol/L), tolerancia a la glucosa ≥
200 mg/dL (11,1 mmol/L) y
Hb A1C ≥ 6,5% (48 mmol/mol)
(American Diabetes Association.15. (ADA). (2020). Diabetes care in the hospital: Standards of Medical Care
in Diabetes. Diabetes Care; 43 (Suppl. 1): S193-S202). Adem�s de estos par�metros es
necesario conocer el perfil lip�dico, dada las anormalidades que ocurren en el
metabolismo de los l�pidos en la DM, especialmente para el tipo 2, donde se
reportan dislipidemias la causa principal de
Enfermedad Cardiovascular Ateroescler�tica, cuya frecuencia es mayor de la
esperada en pacientes con DM2 (American Diabetes Association,
2019).
El tratamiento de
la DM tiene como objetivo es lograr el control de la hiperglic�mia
y prevenir las complicaciones que se presentan, para lo cual se considera tanto
la terapia farmacol�gica, como los cambios de los estilos de vida de los
pacientes, ente este: la actividad f�sica, el r�gimen de alimentaci�n, el
horario del sue�o y descanso, el nivel de estr�s y los h�bitos personales como
el consumo de alcohol y tabaco (Marques, 2012; American Diabetes Association, 2020; American Diabetes Association,
2019).
Dada la alta
morbimortalidad que tiene la DM, se ha hecho �nfasis en el costo econ�mico que
genera la atenci�n de estos pacientes para las instituciones de salud,
representando una elevada carga econ�mica (Barquera et al, 2013; Jaimes et al, 2019). Estos pacientes ameritan adem�s de la
realizaci�n de estudios sangu�neos de rutina, tambi�n de ex�menes de im�genes,
as� como otros especiales, aunado a la atenci�n de especialista que atienda las
�reas que tienen afectadas, como m�dicos cardiovasculares, neur�logos,
oftalm�logos, nutricionistas, entre otros, todo ello incrementa a�n m�s el
costo que representan.
Los
trabajadores y la Diabetes Mellitus
Lo antes descrito
resalta la necesidad de contar con mecanismos que permitan la detecci�n
temprana de la DM tipo 2 en una poblaci�n aparentemente sana, a fin de realizar
su diagn�stico, identificar los factores de riesgo, la instalaci�n de un
tratamiento oportuno y la prevenci�n de las complicaciones, con ello se
disminuyen los costos sanitarios que se requieren para la atenci�n de estos
pacientes (Meza et al, 2015; Garcia et al, 2012;
Bello et al, 2017).
Al respecto se ha
se�alado que en muchas ocasiones las personas desconocen que padecen de DM, a
pesar de mostrar una sintomatolog�a casi siempre de car�cter subcl�nica, estos
dos aspectos son reconocidos como factores precipitantes de crisis mayores a la
salud. Generalmente la DM pasa inadvertida durante edades m�s j�venes, pero a
partir de la cuarta d�cada de la vida se da comienzo al diagn�stico (Villalobos
y Araya, 2001; Rosell�-Araya et al, 2004; Fisher et
al., 2002). El reconocimiento tard�o de DM va precedido de complicaciones, lo
que conduce a un empeoramiento de su curso y pron�stico, aumentando as� la
mortalidad (Jim�nez-Navarrete, 2000; Plotnikoff et
al, 2000).
De all� la
necesidad de contar con programas de prevenci�n y control, conducentes a
identificar signos y s�ntomas precoces de DM y sus factores de riesgo, entre
estos el sobrepeso y la obesidad (Meza et al, 2015; Garcia
et al, 2012).� Aunque la Diabetes
Mellitus tipo 2 no es una enfermedad ocupacional, las complicaciones que
presenta lleva al trabajador a privarse de realizar labores que le generen
mayores beneficios econ�micos (Bello-Chavolla et al, 2017; Gonzalez-Gonzalez
et al, 2017), siendo necesario la detecci�n oportuna. En las empresas, los
m�dicos ocupacionales utilizan mayormente los par�metros sangu�neos, como la
glucosa en sangre y la hemoglobina A1c, que son procedimientos diagn�sticos
�tiles, pero no llevan a un diagnostico preventivo, por ello se hace necesario
utilizar mecanismos f�ciles de realizar, de bajo costo y de aplicaci�n masiva a
todos los trabajadores (Bello-Chavolla et al, 2017).
En ese orden de
ideas se recomienda el uso de calculadoras de riesgo validadas como el QDiabetesR Risk Calculator, Cambridge Diabetes Risk
Score, Leicester Risk Assessment,
o el m�s utilizado, Findrish Diabetes Risk Score (FINDRISC) (Gray et al, (2015; Salinero-Fort et
al, 2016). La escala de Findrics Diabetes Risk Score, sus siglas en ingles FINDRISC, fue desarrollada
en 2001 como una herramienta simple y no invasiva que permite medir el riesgo
que tiene una persona para desarrollar DM2 en los pr�ximos 10 a�os (L�pez, et
al, 2016; Awad y Alsaleh,
2015; Stiglic et al, 2016; Silvestre et al, 2017).
Con esta herramienta se identifica diabetes no diagnosticada y prediabetes
(Gonzales y cols., 2018), su sensibilidad y especificidad es del 81% y 76%
respectivamente (Pagani, 2016); con ella tambi�n se
reconoce a las personas con alto riesgo o muy alto riesgo de padecer DM2 y con
valores glic�micos normales (L�pez et al, 2016).
La Escala FINDRISC
contempla 8 aspectos, a saber (Zhang, 2014):
1. Edad:
es el primer factor que se considera en esta escala de Findrisc,
as� edades mayores a los 40 a�os muestran mayor posibilidad de desarrollar la
DM2
2. �ndice
de Masa Corporal (IMC): permite identificar la obesidad o el sobrepeso, pues
estas tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas de salud asociados con
la DM2, por el desorden metab�lico presente que lleva a presentar resistencia a
la insulina,
3. Per�metro
abdominal circunferencia: refleja la cantidad de grasa existente en esa zona,
mide el riesgo de desarrollar obesidad; en la mujer se espera un valor normal
de 88 cent�metros y en los hombres de 102 cent�metros.
4. Actividad
f�sica: es un predictor de riesgo de DM2, esta actividad es todo movimiento
corporal que produce gasto cal�rico y se recomienda realizar actividades de
ejercicio f�sico moderado por lo menos 30 minutos diarios. Mientras que el
sedentarismo es la inactividad f�sica que conduce al aumento de peso, de
colesterol, acumulaci�n de grasa abdominal, obstrucci�n de las arterias y otras
complicaciones, reconocidos como factores de riesgo para enfermedades como la
DM, HTA, entre otras.
5. Consumo
frutas verduras y hortalizas: el consumir frutas y verduras representan una
dieta baja en grasas y azucares, con aporte de vitaminas, minerales y
nutrientes esenciales para la buena salud.
6. HTA:
esta es una comorbilidad extremadamente frecuente en DM, que afecta al 20-60%
de esta poblaci�n.
7. Niveles
altos de Glucosa: altos valores de glucemia en ayuna
8. Antecedentes
de familiares con diabetes (primer y segundo grado de consanguinidad):
familiares cercanos padres o hermanos con diagn�stico de DM2, se considera
predisposici�n gen�tica para desarrollar la enfermedad, siendo importante la
prevenci�n.
Como se deduce,
los resultados que se obtengan del uso de la escala de FINDRISC en estudios
poblacionales, lleva a proponer medidas de intervenci�n que lleve a las
personas a modificar su estilo de vida para disminuir el riesgo de DM2.�
En ese sentido, se
muestran los resultados del uso del test o escala de Findrisk
en los trabajadores de diversos sectores productivos (administraci�n p�blica,
servicios, hosteler�a, industrias b�sicas y personal sanitario), cuya
caracter�stica com�n es la prevalencia de valores alterados de los diferentes
par�metros reflejando riesgo para DM2 (L�pez et al, 2017; Ram�rez et al, 2020; Fornos et al, 2015; Vidoni y Giai, 2019).
De manera similar,
en nuestro estudio realizado en la Universidad T�cnica de Babahoyo en Ecuador,
al aplicar la Escala de FINDRISC se encontr� un riesgo alto, ligeramente
elevado y moderado para desarrollar DM2 en el personal docente, quienes ten�an
una dieta inadecuada, y el consumo de tabaco. En esta poblaci�n se realiz� una
intervenci�n sobre su estilo de vida y se logr� disminuir estos valores, lo que
refleja el impacto positivo que produjo la misma (Salazar et al, 2020).
Un aspecto
importante de destacar es que tambi�n en esta poblaci�n se encontr� una
frecuencia elevada de sobrepeso y obesidad, con m�s del 50% de los docentes con� Obesidad (≥
30kg/m2), ligeramente mayor en las mujeres (55,26%) que en los hombres
(54,84%); mientras que el per�metro abdominal fueron las mujeres quienes
resultaron con un valor significativamente mayor (94,64%) que los varones
(22,58%) (P <0,0001), catalog�ndolos con obesidad abdominal (Salazar et al,
2021), en un porcentaje importante mostraron un IMC que los catalogaba como
Obesidad y el Per�metro abdominal como obesidad abdominal. Al respecto se menciona
que la obesidad y el per�metro abdominal son los principales indicadores
antropom�tricos asociados al riesgo elevado de padecer DM2 (Vidoni
y Giai, 2019), por lo que es necesario establecer
estrategias para su detecci�n y proponer programas para intervenir en los
estilos de vida, y disminuir este riesgo.
Conclusi�n
Aunque la DM no se
considera una enfermedad ocupacional, es importante que, en las empresa u
organizaciones, p�blicas y privadas, se lleve a cabo estudios de su personal a
trav�s de m�todos f�ciles de realizar y de bajo costo, para realizar un
diagn�stico preventivo de Diabetes Mellitus 2, y en aquellos que muestren
riesgo de padecer esta enfermedad, proponer los correctivos necesarios para
disminuir el impacto que tiene sobre la salud de sus trabajadores
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� 2021
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