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Diabetes mellitus: �se puede considerar como una enfermedad ocupacional?

 

Diabetes mellitus: can it be considered as an occupational disease?

 

Diabetes mellitus: pode ser considerada uma doen�a ocupacional?

Francisca Patricia Jim�nez-Granizo II

patriciajimenez1@hotmail.esc

https://orcid.org/0000-0002-3022-094X��

 

Luz Ang�lica Salazar-Carranza I

luzangelica_1966@yahoo.es

https://orcid.org/ 0000-0003-2968-9262

 
 

 


 

Karla Gisella Vel�squez-Paccha III

kvelasquez@utb.edu.ec

https://orcid.org/0002-4040-8292

 

Jorymar Yoselyn Leal-Montiel IV

jyleal@hotmail.com

https://orcid.org/0000-0002-1110-9824

 
 

 

 

 


Correspondencia: luzangelica_1966@yahoo.es

Ciencias de la Salud

Art�culos de revisi�n

 

 

*Recibido: 16 de Junio de 2021 *Aceptado: 30 de Julio del 2021 * Publicado: 31 de Agosto de 2021

 

                                I.            Mag�ster en Bioqu�mica Cl�nica, Qu�mica Farmac�utica, Docente Titular de la Universidad T�cnica de Babahoyo, Babahoyo, Ecuador.

                              II.            Mag�ster en Bioqu�mica Cl�nica, Qu�mica Farmac�utica, Docente Titular de la Universidad de Guayaquil, Guayaquil, Ecuador.

                           III.            Mag�ster en Nutrici�n Cl�nica, Nutricionista Diet�tica, Docente de la Universidad T�cnica de Babahoyo, Babahoyo, Ecuador.

                            IV.            Docente Titular de la Catedra de Inmunolog�a, Departamento de Ciencias Fisiol�gicas, Miembro del Instituto de Investigaciones Biol�gicas, Directora de la Divisi�n de Investigaci�n de la Facultad de Medicina, Coordinadora de la Maestr�a de Inmunolog�a Experimental, Docente del Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud y Ciencias M�dicas de la Divisi�n de Estudios para Graduados de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia, Venezuela.


Resumen

 

La Diabetes Mellitus es un trastorno metab�lico de car�cter cr�nico, caracterizado por cifras elevadas de glucemia en sangre, cuya morbimortalidad a nivel mundial es elevada, consider�ndose un problema de salud p�blica. Puede pasar inadvertida con sintomatolog�a subcl�nica, de all� la necesidad de contar con mecanismos que permitan su detecci�n temprana y evitar la aparici�n de complicaciones. Se realiza una descripci�n sobre esta enfermedad y la importancia de la aplicaci�n de la escala de FINDRICS para determinar el riesgo en poblaci�n aparentemente sana.

Palabras claves: Diabetes mellitus; enfermedad laboral; escala de FINDRICS.

 

Abstract

Diabetes Mellitus is a chronic metabolic disorder, characterized by high blood glucose levels, whose morbidity and mortality is high worldwide, being considered a public health problem. It can go unnoticed with subclinical symptoms, hence the need for mechanisms that allow its early detection and avoid the appearance of complications. A description is made of this disease and the importance of applying the FRINDICS scale to determine the risk in an apparently healthy population.

Keywords: Diabetes mellitus; occupational disease; FINDRICS scale.

 

Resumo

 

O Diabetes Mellitus � uma doen�a metab�lica cr�nica, caracterizada por n�veis elevados de glicose no sangue, cuja morbimortalidade � elevada em todo o mundo, sendo considerada um problema de sa�de p�blica. Pode passar despercebida com sintomas subcl�nicos, da� a necessidade de mecanismos que permitam sua detec��o precoce e evitem o aparecimento de complica��es. � feita uma descri��o desta doen�a e da import�ncia da aplica��o da escala FINDRICS para determinar o risco em uma popula��o aparentemente saud�vel.

Palavras-chave: Diabetes mellitus; doen�a ocupacional; escala FINDRICS.

 

Introducci�n

La Diabetes Mellitus (DM) es un trastorno metab�lico de car�cter cr�nico, caracterizado por cifras elevadas de gluc�mia en sangre, identific�ndose dos tipos, tipo 1 (DM1) y tipo 2 (DM2), seg�n exista un d�ficit absoluto o relativo de la insulina. Muestra una alta morbimortalidad a nivel mundial, relacionadas con el crecimiento y envejecimiento de la poblaci�n, aumento del sobrepeso y la obesidad, h�bitos de alimentaci�n inadecuados y el ritmo de vida de las personas caracterizada por el sedentarismo. Entre las complicaciones que se presentan se encuentran la forma aguda, como la cetoacidosis y el estado hiperosmolar hipergluc�mico (seg�n sea DM1 o DM2), y la forma cr�nica entre estas las macrovasculares, microvasculares y neuropat�as (Organizaci�n Mundial de la Salud, 2018; American Diabetes Association, 2020).

La prevalencia de la DM ha ido en aumento, as� para el a�o 2015 estuvo entre 7,2% y 11,4% y 5 millones de muertes, siendo este valor relativamente alto para Centro y Sur Am�rica, de 9,4; siendo m�s frecuente en hombres hasta los 60 a�os y en mujeres despu�s de los 60. Estas cifras se proyectan mayores para 2030, 2040 y 2050 (desde 12,30 hasta 22,5%) (Meza et al, 2015; International Diabetes Federation, 2015). Ecuador no escapa de estas cifras, pues ya se observa una prevalencia de 7,9 en el sexo masculino y ligeramente mayor en las mujeres (Organizaci�n Panamericana de la Salud. 2015); de igual manera el diagn�stico se realiza mayormente a partir de los 30 a�os de edad, en donde 1 de cada 10 ecuatorianos se tienen DM2 al llegar a los 50 a�os, representando la segunda causa de muerte despu�s de las enfermedades card�acas (Instituto Nacional de Estad�stica y Censos, 2017).

En cuanto a las manifestaciones cl�nicas de la DM son variadas que van desde pacientes sin s�ntomas hasta aquellos con polidipsia, poliurea, polifagia, p�rdida de peso sin causa aparente, fatiga, irritabilidad, visi�n borrosa, lesiones cut�neas con cicatrizaci�n retardada e infecciones frecuentes (enc�as, piel, orina, entre otras). Estas manifestaciones ser�n m�s severas seg�n la concentraci�n de la glucemia en sangre, as� valores altos afectan las fibras nerviosas y los vasos sangu�neos, condicionando enfermedades cardiovasculares, renales, neuropat�as, afectaci�n de la visi�n y miembros inferiores, entre otros. Es importante resaltar que al realizar el diagn�stico de DM2, la mayor�a de las veces el sujeto presenta sobrepeso u obesidad, no obstante, las personas de edad avanzada generalmente son delgadas (Mayo Clinic, 2012).

 

Un aspecto importante de destacar es el consenso al cual se ha llegado en las �ltimas d�cadas sobre el criterio diagn�stico para DM, donde se requiere de dos ex�menes anormales realizados en la misma muestra sangu�nea, a saber, glucosa en ayunas o tolerancia a la glucosa, y la hemoglobina glicada conocida tambi�n como A1c. Esta �ltima es un excelente indicador del control gluc�mico que se ha tenido en los �ltimos 3 meses, que debe realizarse al menos dos veces al a�o en pacientes con control gluc�mico estable, o trimestralmente en aquellos con un inestable control gluc�mico; en ambos casos, permite decidir cambios en el tratamiento (Diabetes Association, 2019).

Ahora bien, entre los valores de los par�metros bioqu�micos para diagnosticar DM se indican: glucosa en ayunas: 126 mg/dL, (7,0 mmol/L), tolerancia a la glucosa 200 mg/dL (11,1 mmol/L) y Hb A1C 6,5% (48 mmol/mol) (American Diabetes Association.15. (ADA). (2020). Diabetes care in the hospital: Standards of Medical Care in Diabetes. Diabetes Care; 43 (Suppl. 1): S193-S202). Adem�s de estos par�metros es necesario conocer el perfil lip�dico, dada las anormalidades que ocurren en el metabolismo de los l�pidos en la DM, especialmente para el tipo 2, donde se reportan dislipidemias la causa principal de Enfermedad Cardiovascular Ateroescler�tica, cuya frecuencia es mayor de la esperada en pacientes con DM2 (American Diabetes Association, 2019).

El tratamiento de la DM tiene como objetivo es lograr el control de la hiperglic�mia y prevenir las complicaciones que se presentan, para lo cual se considera tanto la terapia farmacol�gica, como los cambios de los estilos de vida de los pacientes, ente este: la actividad f�sica, el r�gimen de alimentaci�n, el horario del sue�o y descanso, el nivel de estr�s y los h�bitos personales como el consumo de alcohol y tabaco (Marques, 2012; American Diabetes Association, 2020; American Diabetes Association, 2019).

Dada la alta morbimortalidad que tiene la DM, se ha hecho �nfasis en el costo econ�mico que genera la atenci�n de estos pacientes para las instituciones de salud, representando una elevada carga econ�mica (Barquera et al, 2013; Jaimes et al, 2019). Estos pacientes ameritan adem�s de la realizaci�n de estudios sangu�neos de rutina, tambi�n de ex�menes de im�genes, as� como otros especiales, aunado a la atenci�n de especialista que atienda las �reas que tienen afectadas, como m�dicos cardiovasculares, neur�logos, oftalm�logos, nutricionistas, entre otros, todo ello incrementa a�n m�s el costo que representan.

Los trabajadores y la Diabetes Mellitus

Lo antes descrito resalta la necesidad de contar con mecanismos que permitan la detecci�n temprana de la DM tipo 2 en una poblaci�n aparentemente sana, a fin de realizar su diagn�stico, identificar los factores de riesgo, la instalaci�n de un tratamiento oportuno y la prevenci�n de las complicaciones, con ello se disminuyen los costos sanitarios que se requieren para la atenci�n de estos pacientes (Meza et al, 2015; Garcia et al, 2012; Bello et al, 2017).

Al respecto se ha se�alado que en muchas ocasiones las personas desconocen que padecen de DM, a pesar de mostrar una sintomatolog�a casi siempre de car�cter subcl�nica, estos dos aspectos son reconocidos como factores precipitantes de crisis mayores a la salud. Generalmente la DM pasa inadvertida durante edades m�s j�venes, pero a partir de la cuarta d�cada de la vida se da comienzo al diagn�stico (Villalobos y Araya, 2001; Rosell�-Araya et al, 2004; Fisher et al., 2002). El reconocimiento tard�o de DM va precedido de complicaciones, lo que conduce a un empeoramiento de su curso y pron�stico, aumentando as� la mortalidad (Jim�nez-Navarrete, 2000; Plotnikoff et al, 2000).

De all� la necesidad de contar con programas de prevenci�n y control, conducentes a identificar signos y s�ntomas precoces de DM y sus factores de riesgo, entre estos el sobrepeso y la obesidad (Meza et al, 2015; Garcia et al, 2012).Aunque la Diabetes Mellitus tipo 2 no es una enfermedad ocupacional, las complicaciones que presenta lleva al trabajador a privarse de realizar labores que le generen mayores beneficios econ�micos (Bello-Chavolla et al, 2017; Gonzalez-Gonzalez et al, 2017), siendo necesario la detecci�n oportuna. En las empresas, los m�dicos ocupacionales utilizan mayormente los par�metros sangu�neos, como la glucosa en sangre y la hemoglobina A1c, que son procedimientos diagn�sticos �tiles, pero no llevan a un diagnostico preventivo, por ello se hace necesario utilizar mecanismos f�ciles de realizar, de bajo costo y de aplicaci�n masiva a todos los trabajadores (Bello-Chavolla et al, 2017).

En ese orden de ideas se recomienda el uso de calculadoras de riesgo validadas como el QDiabetesR Risk Calculator, Cambridge Diabetes Risk Score, Leicester Risk Assessment, o el m�s utilizado, Findrish Diabetes Risk Score (FINDRISC) (Gray et al, (2015; Salinero-Fort et al, 2016). La escala de Findrics Diabetes Risk Score, sus siglas en ingles FINDRISC, fue desarrollada en 2001 como una herramienta simple y no invasiva que permite medir el riesgo que tiene una persona para desarrollar DM2 en los pr�ximos 10 a�os (L�pez, et al, 2016; Awad y Alsaleh, 2015; Stiglic et al, 2016; Silvestre et al, 2017). Con esta herramienta se identifica diabetes no diagnosticada y prediabetes (Gonzales y cols., 2018), su sensibilidad y especificidad es del 81% y 76% respectivamente (Pagani, 2016); con ella tambi�n se reconoce a las personas con alto riesgo o muy alto riesgo de padecer DM2 y con valores glic�micos normales (L�pez et al, 2016).

La Escala FINDRISC contempla 8 aspectos, a saber (Zhang, 2014):

1.      Edad: es el primer factor que se considera en esta escala de Findrisc, as� edades mayores a los 40 a�os muestran mayor posibilidad de desarrollar la DM2

2.      �ndice de Masa Corporal (IMC): permite identificar la obesidad o el sobrepeso, pues estas tienen mayor probabilidad de desarrollar problemas de salud asociados con la DM2, por el desorden metab�lico presente que lleva a presentar resistencia a la insulina,

3.      Per�metro abdominal circunferencia: refleja la cantidad de grasa existente en esa zona, mide el riesgo de desarrollar obesidad; en la mujer se espera un valor normal de 88 cent�metros y en los hombres de 102 cent�metros.

4.      Actividad f�sica: es un predictor de riesgo de DM2, esta actividad es todo movimiento corporal que produce gasto cal�rico y se recomienda realizar actividades de ejercicio f�sico moderado por lo menos 30 minutos diarios. Mientras que el sedentarismo es la inactividad f�sica que conduce al aumento de peso, de colesterol, acumulaci�n de grasa abdominal, obstrucci�n de las arterias y otras complicaciones, reconocidos como factores de riesgo para enfermedades como la DM, HTA, entre otras.

5.      Consumo frutas verduras y hortalizas: el consumir frutas y verduras representan una dieta baja en grasas y azucares, con aporte de vitaminas, minerales y nutrientes esenciales para la buena salud.

6.      HTA: esta es una comorbilidad extremadamente frecuente en DM, que afecta al 20-60% de esta poblaci�n.

7.      Niveles altos de Glucosa: altos valores de glucemia en ayuna

8.      Antecedentes de familiares con diabetes (primer y segundo grado de consanguinidad): familiares cercanos padres o hermanos con diagn�stico de DM2, se considera predisposici�n gen�tica para desarrollar la enfermedad, siendo importante la prevenci�n.

Como se deduce, los resultados que se obtengan del uso de la escala de FINDRISC en estudios poblacionales, lleva a proponer medidas de intervenci�n que lleve a las personas a modificar su estilo de vida para disminuir el riesgo de DM2.

En ese sentido, se muestran los resultados del uso del test o escala de Findrisk en los trabajadores de diversos sectores productivos (administraci�n p�blica, servicios, hosteler�a, industrias b�sicas y personal sanitario), cuya caracter�stica com�n es la prevalencia de valores alterados de los diferentes par�metros reflejando riesgo para DM2 (L�pez et al, 2017; Ram�rez et al, 2020; Fornos et al, 2015; Vidoni y Giai, 2019).

De manera similar, en nuestro estudio realizado en la Universidad T�cnica de Babahoyo en Ecuador, al aplicar la Escala de FINDRISC se encontr� un riesgo alto, ligeramente elevado y moderado para desarrollar DM2 en el personal docente, quienes ten�an una dieta inadecuada, y el consumo de tabaco. En esta poblaci�n se realiz� una intervenci�n sobre su estilo de vida y se logr� disminuir estos valores, lo que refleja el impacto positivo que produjo la misma (Salazar et al, 2020).

Un aspecto importante de destacar es que tambi�n en esta poblaci�n se encontr� una frecuencia elevada de sobrepeso y obesidad, con m�s del 50% de los docentes conObesidad ( 30kg/m2), ligeramente mayor en las mujeres (55,26%) que en los hombres (54,84%); mientras que el per�metro abdominal fueron las mujeres quienes resultaron con un valor significativamente mayor (94,64%) que los varones (22,58%) (P <0,0001), catalog�ndolos con obesidad abdominal (Salazar et al, 2021), en un porcentaje importante mostraron un IMC que los catalogaba como Obesidad y el Per�metro abdominal como obesidad abdominal. Al respecto se menciona que la obesidad y el per�metro abdominal son los principales indicadores antropom�tricos asociados al riesgo elevado de padecer DM2 (Vidoni y Giai, 2019), por lo que es necesario establecer estrategias para su detecci�n y proponer programas para intervenir en los estilos de vida, y disminuir este riesgo.

 

Conclusi�n

Aunque la DM no se considera una enfermedad ocupacional, es importante que, en las empresa u organizaciones, p�blicas y privadas, se lleve a cabo estudios de su personal a trav�s de m�todos f�ciles de realizar y de bajo costo, para realizar un diagn�stico preventivo de Diabetes Mellitus 2, y en aquellos que muestren riesgo de padecer esta enfermedad, proponer los correctivos necesarios para disminuir el impacto que tiene sobre la salud de sus trabajadores

 

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