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Trauma Pancreático-Duodenal por traumatismo abdominal cerrado en paciente con COVID-19, a propósito de un caso

 

Pancreatic-Duodenal trauma due to closed abdominal trauma in a patient with COVID-19, about a case

 

Trauma Pancre�tico-Duodenal por trauma abdominal fechado em paciente com COVID-19, sobre um caso

 

 

 

Bryan Sebasti�n Rodr�guez-Ortiz I

bryan.sebas1998@gmail.com

https://orcid.org/0000-0002-1812-6395 �

Franklin Hernan Guanuchi-Quito II

fh.guanuchi@uta.edu.ec

https://orcid.org/0000-0003-2653-6500 �

 

 

 

 

Correspondencia: bryan.sebas1998@gmail.com ���

 

 

 

 

 

Ciencias de la Salud ����������������

Art�culo de Investigacion ��

 

 

 

* Recibido: 25 de abril de 2022 *Aceptado: 20 de mayo de 2022 * Publicado: 27 de Junio de 2022

 

 

 

        I.            Interno rotativo de medicina, Universidad T�cnica de Ambato, Ambato, Ecuador.

     II.            Docente de la carrera de Medicina, Universidad T�cnica de Ambato, Ecuador, M�dico cirujano, Hospital General Docente de Ambato, Ambato, Ecuador.


Resumen

El trauma duodenal y pancre�tico son raros y ocurren en el 3-5% en traumas abdominales no penetrantes. Su morbilidad y mortalidad aumentan en relaci�n al grado del trauma, posibles complicaciones y lesiones asociadas. Aproximadamente del 75 al 85% de las lesiones contusas en el duodeno y el p�ncreas son causadas por colisiones de veh�culos motorizados. Se presenta el caso de un paciente masculino de 20 a�os de edad, que present� un accidente de tr�nsito mientras conduc�a motocicleta en estado et�lico, perdiendo as� el control de su veh�culo impact�ndose contra el manubrio; refiriendo posteriormente dolor abdominal en epigastrio e hipocondrios, de gran intensidad, acompa�ado de na�seas y v�mitos por 2 ocasiones de contenido alimentario en moderada cantidad. Cabe mencionar que el paciente se report� como COVID-19 positivo, por lo que en este contexto es importante evaluar cuidadosamente los riesgos asociados de una cirugia y COVID-19, adem�s del retraso en la intervenci�n quir�rgica que se pudieran producir aumentando asi la mortalidad del paciente. El presente caso tiene como objetivo analizar y exponer directrices para el diagnostico y manejo en base a evidencia actualizada.

Palabras clave: Traumatismo cerrado; Trauma pancre�tico-duodenal; COVID-19.

 

Abstract

The duodenal and pancreatic trauma are rare and occur in 3-5% of non-penetrating abdominal traumas. Their morbidity and mortality increase in relation to the degree of trauma, possible complications and associated injuries. Approximately 75-85% of blunt injuries to the duodenum and pancreas are caused by motor vehicle accident. Here we have the case of a 20-year-old male patient who had a traffic accident while driving a motorcycle in an intoxicated state. Subsequently, he lost control of his vehicle and crashing against the handlebars; then he� reported severe abdominal pain in the epigastrium and hypochondria, accompanied by nausea and threw up twice with food content in moderate quantity. It is worth noting that the patient was reported as COVID-19 positive, so in this context it is important to evaluate carefully the associated risks of surgery and COVID-19. In addition, delays in the surgical intervention that may occur, increase the patient's mortality. The objective of the current case is to analyze and expose guidelines for diagnosis and management based on updated evidence.

Keywords: Closed trauma; Pancreatic-duodenal trauma; COVID-19.

 

Resumo

Traumas duodenais e pancre�ticos s�o raros e ocorrem em 3-5% dos traumas abdominais n�o penetrantes. Sua morbimortalidade aumenta em rela��o ao grau de trauma, poss�veis complica��es e les�es associadas. Aproximadamente 75% a 85% das les�es contusas no duodeno e p�ncreas s�o causadas por colis�es de ve�culos motorizados. Apresenta-se o caso de um paciente do sexo masculino, 20 anos, que sofreu um acidente de tr�nsito enquanto conduzia uma motocicleta em estado de embriaguez, perdendo o controle do ve�culo e colidindo com o guid�o; posteriormente referindo dor abdominal no epig�strio e hipocondria, de grande intensidade, acompanhada de n�useas e v�mitos em 2 ocasi�es de conte�do alimentar em quantidade moderada. Vale ressaltar que o paciente foi notificado como positivo para COVID-19, portanto neste contexto � importante avaliar criteriosamente os riscos associados � cirurgia e COVID-19, al�m do atraso na interven��o cir�rgica que poderia ocorrer, aumentando assim a mortalidade do paciente. O objetivo deste caso � analisar e expor diretrizes para diagn�stico e manejo com base em evid�ncias atualizadas.

Palavras-chave: Trauma fechado; trauma pancre�tico-duodenal; COVID-19.

 

Introducci�n

El trauma por accidente de tr�nsito es la principal causa de muerte a nivel mundial en personas menores de 35 años. Provocando más de un millón de muertes cada año y cerca de 20 a 50 millones de lesiones significativas. (1) Se divide en mecanismos cerrados y penetrantes, los cuales ponen en riesgo los órganos sólidos abdominales y las vísceras huecas. (1)(2)

El trauma duodenal y pancre�tico son raros y ocurren en el 3-5% en traumas abdominales no penetrantes. (4) Tanto para el trauma duodenal como para el pancre�tico la morbilidad y mortalidad aumentan en relaci�n al grado de lesi�n, la mitad de las muertes tempranas, causadas principalmente por hemorragia y shock hipovol�mico, y la mitad de muertes tard�as debido a complicaciones que incluyen sepsis, formaci�n de f�stulas y falla multiorg�nica. (3) Se ha reportado una mortalidad del 30% y 25% en lesiones pancre�ticas y duodenales respectivamente. (4)(5)(6) Adem�s debido a su localización retroperitoneal y el tiempo necesario para su diagn�stico representa un desafío para el cirujano, asoci�ndose con aumento de la morbimortalidad. Estas lesiones suelen ir acompa�adas de lesiones del colon, h�gado, intestinales, g�stricas y vasculares. (7)

Aproximadamente del 75 al 85% de las lesiones contusas en el duodeno y el p�ncreas son causadas por colisiones de veh�culos motorizados. El mecanismo suele deberse al aplastamiento de �rganos retroperitoneales fijos entre la columna vertebral y el volante, el cintur�n de seguridad o el manillar de la bicicleta o motocicleta. (3)(6)

El diagn�stico inicial en un cuadro agudo debe seguir los principios generales para todo el paciente traumatizado, incluyendo el protocolo del Advanced Trauma Life Support (ATLS). (1)(7) Pacientes con signos vitales inestables pueden ser llevados inmediatamente al quir�fano para exploraci�n y reanimaci�n siendo as� el proceso quir�rgico una herramienta diagnostica al mismo tiempo. (7)

El Focused Assessment with Sonography in Trauma (FAST) es una prueba �til y validada para detectar hemoperitoneo en el contexto de un traumatismo cerrado, pero no es fiable como prueba de detecci�n de lesi�n duodenal o pancre�tica. (3)(5)(7)(8) La tomograf�a computarizada (TC) ha demostrado una mayor sensibilidad y especificidad para detectar lesiones pancre�ticas y duodenales en el traumatismo abdominal cerrado y ayudan a establecer un tratamiento quir�rgico temprano. (7)(9)

La pandemia por COVID-19 impone a los sistemas de salud del mundo retos sin precedentes, impactando todas las �reas de salud, incluso el �rea quir�rgica. (10) Limitando el desarrollo de intervenciones quir�rgicas debido a la saturaci�n de la capacidad de atenci�n, el contagio del personal de salud y enlenteciendo procedimientos quir�rgicos. Adem�s, debido al aumento de las camas de hospitalizaci�n y UCI, ha sido necesario adecuar el trabajo de otros servicios hospitalarios, como Cirug�a General, con le objetivo com�n de tratar a estos pacientes. (10)

El presente caso tiene como objetivo analizar y exponer directrices para el diagnostico y manejo en base a evidencia actualizada.

 

Presentaci�n Del Caso

Se trat� de un paciente masculino de 20 a�os sin antecedentes cl�nicos ni quir�rgicos de relevancia; hace 18 horas present� un accidente de tr�nsito mientras conduc�a motocicleta en estado et�lico, pierde control de su veh�culo impact�ndose contra el manubrio, a una velocidad aproximada de 50 km/h, producto del cual sufre trauma abdominal cerrado. Refiri� dolor abdominal localizado en epigastrio e hipocondrio derecho e izquierdo, de gran intensidad y sin irradiaci�n. Adem�s, se acompa�� de na�seas y v�mitos por 2 ocasiones de contenido alimentario en moderada cantidad, por lo que acudi� a facultativo donde solicitaron TAC abdominal donde se evidenci� importante cantidad de l�quido libre a nivel perihep�tico, espacio de Morrison, espl�nico, correderas y fondo de saco de Douglas; a nivel perihep�tico y periespl�nico se evidencio aire sugestivo a neumoperiton�o, por lo que es referido al �rea de emergencia del Hospital General Docente de Ambato � Ecuador.

Al examen f�sico; TA:� 113/78 mmHg, FC:� 88 lpm, FR: 16 rpm, SaO2:� 96% aire ambiente y una Temperatura axilar: 35.9 �C. En el examen general;� paciente consciente, orientado, �lgico, afebril e hidratado. Cabeza: laceraciones m�ltiples en hemicara derecha. T�rax: m�ltiples laceraciones en hemit�rax anterior y lateral derecho. Abdomen: se evidencia excoriaci�n longitudinal de aproximadamente 3 cm en hipocondrio derecho y epigastrio, RHA presentes, dolor difuso a la palpaci�n superficial y profunda con signos de peritonismo, signo de Gueneau de Mussy (+). Extremidades:� miembros inferiores sim�tricos, dolorosos a la movilizaci�n, tono y fuerza ligeramente disminuidos.

Manejo inicial: hidrataci�n con cristaloides y analgesia con opioides e ingreso a hospitalizaci�n para observaci�n y manejo por cirug�a general.

A su ingreso al servicio de cirug�a, se realiza una TAC en la que se evidenci� una laceraci�n lineal a lo largo del cuerpo distal del p�ncreas sin aparente lesi�n ductal, Figura 1.� Adem�s de ex�menes complementarios, Tabla 1. Encontrado en la biometr�a hem�tica valores alterados de hemoglobina, hematocrito, leucopenia y neutropenia. En la qu�mica sangu�nea hiperazoemia con una TFG seg�n CKD-EPI de 18.34 ml/min/1.73 m2, funci�n hep�tica alterada e hiponatremia leve. En la serolog�a present� elevaci�n del PCR, sugestivo a un proceso inflamatorio activo con un resultado positivo para anticuerpos de SARS-Cov 2.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 1. Tomograf�a Axial computarizada de abdomen.

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Fuente: historia cl�nica-Hospital General Docente de Ambato.

 

 

Tabla 1. Ex�menes complementarios

Examen

Par�metro

Resultado

Biometr�a hem�tica

Leucocitos

4.580 K/ul

Neutrofilos%

26%

Linfocitos%

3%

Hb

11.5 g/dl

HTO

33.3%

HCM

30.7 pg

MCHC

34.5 g/dl

VCM

88.7 fl

Qu�mica Sangu�nea

Creatinina

4.33 mg/dl

Urea

142.2 mg/dl

Bilirrubina total

2. 76 mg/dl

Bilirrubina directa

1.12 mg/dl

Bilirrubina indirecta

1.64 mg/dl

AST-TGO

95 U/l

ALT-TGP

130 U/l

Electrolitos

Na

131 meq/l

K

5.25 meq/l

Cl

99 meq/l

Serolog�a

PCR

619.77 mg/L

Anticuerpos para SARS-Cov2

POSITIVO

Elaborado por el autor

Fuente: historia cl�nica

 

 

Llegando as� en el momento de su ingreso a una impresi�n diagn�stica de abdomen agudo, trauma abdominal cerrado, lesi�n pancre�tica a descartar, hemoperitoneo, insuficiencia renal aguda y COVID-19, virus identificado. Motivo por el cual se decidi� su ingreso en aislamiento respiratorio retrasando el tratamiento quir�rgico.

Posteriormente fue valorado y se decidi� su pase a quir�fano para una laparotom�a exploratoria de urgencia con los siguientes hallazgos: laceraci�n a nivel del cuerpo del p�ncreas de 5 cm sin aparente compromiso del conducto pancre�tico principal, hemoperitoneo de aproximadamente 1500 ml y gleras fibrinopurulentas en asas intestinales.

El cuadro fue catalogado como trauma abdominal cerrado con lesi�n pancre�tica grado II, hemoperitoneo resuelto por laparotom�a e infecci�n por COVID-19.

Pensando �nicamente en trauma pancre�tico y por las condiciones generales del paciente se colocaron 3 drenajes Jackson Pratt, el primero a nivel de lesi�n pancre�tica, el segundo en corredera parietoc�lica izquierda y el tercero en el hueco p�lvico. Su manejo posterior fue a base de dieta, reposo, hidrataci�n, antibioterapia endovenosa de amplio espectro con Imipenem/Cilastatina 500 mg y Metronidazol 500 mg por 10 d�as, analgesia con opioides y AINES. Adicionalmente un an�logo de la somatostatina con Octre�tide 0,1 mg IV cada 8 horas, el cual en diversos estudios se ha concluido que ayuda a reducir significativamente las complicaciones posteriores a la cirug�a pancre�tica y la incidencia de f�stulas pancre�ticas postoperatorias o al favorecer su cierre reduciendo las secreciones pancre�ticas. (11)

En las 48 horas posterior a la intervenci�n, se evidenci� producci�n de l�quido bilioso de aproximadamente 75 ml en el primer dren, en el segundo 100 ml de l�quido de similares caracter�sticas y en el tercer dren con escaso l�quido serohem�tico, eventualmente se decidi� manejo por cirug�a hepatobiliopancre�tica en tercer nivel, lamentablemente al ser un paciente portador de COVID-19 no existi� respuesta para continuar tratamiento. Se opt� por una segunda laparotom�a exploratoria 7 d�as despu�s, encontrando: lesi�n pancre�tica� grado II sin evidencia de lesi�n de conductos pancre�ticos, lesi�n duodenal grado III con compromiso del 75% de la pared duodenal a nivel de la uni�n de la segunda y tercera porci�n, misma que pas� inadvertida en la primera operaci�n, �resuelta con rafia duodenal y yeyunostom�a para alimentaci�n por t�cnica de Stamm; tambi�n se encontr� l�quido libre de tipo intestinal de aproximadamente 500 ml a nivel de retroperitoneo e interasas. Ulteriormente se coloc� dos drenajes Jackson Pratt a nivel duodenal (derecho) y de lesi�n pancre�tica (izquierdo). Luego de la segunda intervenci�n se indic� iniciar nutrici�n por yeyunostom�a al d�a siguiente con l�quidos claros y luego con suplemento nutricional hiperprot�ico para intentar una resoluci�n definitiva en otra intervenci�n. Sin embargo, en drenajes se evidencio aumento de producci�n de l�quido de caracter�sticas intestinales. Despu�s de 72 horas de la �ltima intervenci�n el paciente se encontr� en mal estado nutricional por lo que se inici� Nutrici�n Parenteral Total (NPT) con: Aminoplasmal 10%-1000 ml, Dextrosa 50%-500 ml, Lipofundin 20%-300 ml, Gluconato de Calcio 10%- 10ml, Sulfato de Magnesio 20%-10ml, Oligoelementos 2ml y 5ml de Complejo B por v�a venoso central a 75 ml/hora.

En control tomogr�fico postquir�rgico se evidencio colecci�n en pelvis de 7x8 cm con contenido heterog�neo, pared bien conformada, delgada con l�quido libre periespl�nico y en correderas parietoc�licas de 300 ml, por lo que requiri� de una laparotom�a por tercera ocasi�n para limpieza de cavidad abdominal en donde se encontr� dehiscencia de rafia duodenal, lesi�n pancre�tica de grado II, lesi�n duodenal grado III. Se realiz� gastrostom�a m�s duodenostom�a de descarga m�s exclusi�n pil�rica. Se colocaron drenajes Jackson Pratt a nivel de rafia duodenal y fondo de saco vesico-rectal. Al t�rmino de los 10 d�as de antibioterapia con Imipenem/Cilastatina se continu� con Meropenem por 14 d�as.

El cuadro cl�nico evoluciona favorablemente con disminuci�n progresiva de la producci�n de l�quido en drenajes, y al cabo de 13 semanas el paciente se encontr� hemodin�micamente estable con cuadro de trauma duodenal superado, tolerando dieta por v�a oral y presentando eliminaciones fisiol�gicas por ano de caracter�sticas normales, por lo cual se decidi� su alta.

 

Discusi�n

El trauma pancreatico-duodenal representa un reto y su diagn�stico es complejo debido a su localizaci�n retroperitoneal. (5)(7)

El sistema de clasificaci�n de lesiones duodenales y pancre�ticas m�s utilizado es el de la Asociaci�n Estadounidense para la Cirug�a de Trauma (AAST), Tabla 2 y Tabla 3. (7)(8)

 

 

 

 

 

 

Tabla 2. Escala de lesi�n pancre�tica (AAST)

Grado 

Tipo de lesi�n 

Descripci�n de la lesi�n 

Hematoma
Laceraci�n 

Contusi�n menor sin da�o ductal
Laceraci�n superficial sin da�o ductal 

II 

Hematoma
Laceraci�n 

Contusi�n mayor sin da�o ductal ni p�rdida de tejido
Laceraci�n mayor sin da�o ductal ni p�rdida de tejido 

III 

Laceraci�n 

Secci�n distal o da�o parenquimatoso con lesi�n ductal 

IV 

Laceraci�n 

Secci�n proximal o da�o parenquimatoso afectando la ampolla de Vater 

Laceraci�n 

Disrupci�n masiva de la cabeza pancre�tica 

Fuente: S�reide K, Weiser TG, Parks RW. Clinical update on management of pancreatic trauma. 2018. (7)

 

 

Tabla 3. Escala de lesi�n duodenal (AAST)

Grado

Tipo de lesi�n

Descripci�n

I

Hematoma

Comprometiendo una porci�n �nica del duodeno

Laceraci�n

Espesor parcial, sin perforaci�n

II

Hematoma

Involucrar a m�s de una porci�n

Laceraci�n

Alteraci�n <50% de la circunferencia

III

IV

Laceraci�n

Laceraci�n

Alteraci�n del 50 % al 75 % de la circunferencia de D2 Alteraci�n del 50 % al 100 % de la circunferencia de D1, D3, D4

Rotura >75% de la circunferencia de D2 Involucrando ampolla o col�doco distal

V

Laceraci�n

Vascular

Interrupci�n masiva del complejo duodenopancre�tico

Desvascularizaci�n del duodeno

Fuente: S�reide K, Weiser TG, Parks RW. Clinical update on management of pancreatic trauma. 2018. (7)

 

 

Los signos cl�nicos de lesi�n pancre�tica son inespec�ficos, al igual que las pruebas de laboratorio por lo tanto se necesita un alto grado de sospecha cl�nica. (5)(6)(7) Los siguientes s�ntomas y signos cl�nicos pueden sugerir una lesi�n duodenal o pancre�tica, como el aumento del dolor y sensibilidad abdominal, emesis persistente o incapacidad para tolerar la dieta oral, hipotensi�n inexplicable, signos de obstrucci�n del intestino delgado proximal, equimosis en pared abdominal y el signo del cintur�n de seguridad. (5)(6)(7)

En cuanto al diagn�stico no existe un marcador bioqu�mico directamente relacionado al da�o, un aumento de los niveles de amilasa s�rica a las 6 horas del trauma y la elevaci�n continua pueden sugerir una lesi�n pancre�tico-duodenal. (5)(12) Dentro de los estudios de imagen la TAC es el pilar para la detección primaria de lesiones pancreáticas y duodenales. (3)(13) Los hallazgos en un traumatismo pancre�tico se pueden clasificar en como signos directos o "duros", como una laceraci�n pancre�tica, que tiende a ser espec�fica, o como signos indirectos o "blandos", como el l�quido peripancre�tico. En relaci�n al trauma duodenal se pueden observar signos de perforaci�n, contusi�n o signos indirectos, as� logra una sensibilidad 33-100%. (12) (13) Si no se puede establecer la integridad del conducto pancre�tico por TAC o si es necesario evaluar lesión del conducto biliar común/ampolla, se puede realizar una colangiopancreatograf�a por resonancia (CPRM) o retr�grada endosc�pica (CPRE). Tanto la CPRM como la CPRE tienen una sensibilidad m�s alta cercana al 100%. (7)(6)(13)

Si el paciente est� hemodin�micamente inestable, la �nica opci�n diagn�stica es la cirug�a. (7)

Para el manejo de lesiones pancre�ticas en un traumatismo contuso es importante valorar la integridad del conducto pancre�tico principal. (3)(5) El tratamiento conservador se puede proponer si no existe afectaci�n ductal aunque este puede asociarse a complicaciones, en su mayor�a por necrosis pancre�tica , autodigesti�n de estructuras vasculares o viscerales vecinas e infecciones. (5)(7) Un art�culo reciente ha resumido las estrategias conservadoras en un acr�nimo, �SEALANTS� basado en el uso de an�logos de somatostatina, drenaje externo, nutrici�n alternativa, anti�cidos, estado nulo por v�a oral, nutrici�n parenteral total y colocaci�n de endopr�tesis en el conducto pancre�tico.  (5)

La lesi�n pancre�tica con conducto de Wirsung �ntegro (grado I y II AAST), ser� no quir�rgico y con seguimiento estrecho. En pacientes inestables o con lesiones grado III, IV y V de la AAST, la localizaci�n de la lesi�n y la identificaci�n del conducto de Wirsung son necesarios para determinar la t�cnica quir�rgica a emplear. (5)(12) El tratamiento de estas lesiones depende de si el conducto pancre�tico principal est� lesionado a la derecha o a la izquierda de la vena mesent�rica superior. (3) La lesi�n del par�nquima a la izquierda de la vena mesent�rica superior se maneja con pancreatectom�a distal, mientras que la lesi�n del conducto pancre�tico a la derecha necesita de desbridamiento y drenaje por succi�n amplia, pancreatectom�a distal extendida con divisi�n del p�ncreas a la derecha de los vasos mesent�ricos superiores y pancreaticoduodenectom�a. (3)(5)(12)

Los principios del tratamiento quir�rgico de las lesiones pancre�ticas incluyen el control de la hemorragia, el drenaje amplio para controlar la posible f�stula pancre�tica, evitar las anastomosis pancreaticoent�ricas y limitar la extensi�n de los procedimientos en el marco de la cirug�a de control de da�os. (3) Algunos autores sugieren la colocaci�n de drenajes de succi�n cerrada en lugar de drenajes de sumidero, que se ha asociado con una mayor incidencia de complicaciones pancre�ticas s�pticas. (3)(14)

El paciente present� una lesi�n pancre�tica grado II, en la cual se evidencia laceraciones que no involucran el conducto pancre�tico principal, las cuales se tratan con desbridamiento limitado y drenaje por succi�n cerrada, mismos procedimientos que fueron realizados en el paciente. 

Referente al tratamiento de las lesiones duodenales, la mayor�a de las laceraciones pueden tratarse mediante procedimientos simples, como desbridamiento y reparaci�n primaria, o resecci�n y reanastomosis. (3)(7) La lesi�n duodenal grado III que se present� en el caso propuesto, se abord� mediante el desbridamiento y reparaci�n primaria. Posteriormente, al haber una deshisencia de la rafia duodenal requiri� de t�cnicas adyuvantes como la gastrostom�a descompresora m�s duodenostom�a de descarga, para disminuir la presi�n y el volumen de las secreciones en el duodeno, protegiendo as� la reparaci�n duodenal, y exclusi�n pil�rica con el fin de limitar las secreciones g�stricas de la reparaci�n duodenal. (3)(12) Posterior a su tercer procedimiento quirurgico conforme mejor� su estado sin presentar repercusiones por presentar infeccion activa por SARS-Cov2 y luego de haber compensado diferentes trastornos hidroelectroliticos el paciente evoluciono favorablemente sin presentar complicaciones mayores. En otros casos con defectos m�s grandes, se debe considerar una duodenoyeyunostom�a con reconstrucci�n en Y de Roux. (3)(6)(8)(12)

Cuando las lesiones involucran la ampolla (Grado IV, V) las opciones de tratamiento incluyen la colocaci�n de stents o la esfinteroplastia y a menudo requieren pancreaticoduodenectom�a por etapas. (3)(6)(8)(12)

El apoyo nutricional puede ser por v�a enteral o parenteral total. Un n�mero creciente de estudios apoyan la nutrici�n enteral precoz por v�a yeyunal no aumenta la secreci�n pancre�tica, es bien tolerada, no presenta efectos adversos y se asocia a un menor �ndice de complicaciones y de sepsis. (3)(14)

Para las lesiones pancre�ticas m�s graves existen dos medidas coadyuvantes con eficacia comprobada: yeyunostom�a o gastrostomia para alimentaci�n, que permite una nutrici�n postoperatoria temprana por la v�a ent�rica en lugar de someter al paciente a una nutrici�n parenteral total. (3)(12)(14) En relacion al presente caso a pesar de haber realizado una yeyunostomia para alimentaci�n, se opt� por NPT, al no lograr cubrir el 60% de los requerimientos nutricionales del paciente y al evidenciar un mal estado nutricional.�

El octreotide es un an�logo de la somatostatina, que actua inhibiendo la secreci�n basal y patol�gicamente aumentada de hormona del crecimiento, p�ptidos y serotonina producidos en el sistema������ endocrino gastroentero-pancre�tico.

Una revisi�n sistem�tica de Cochrane (11), concluye que los an�logos de la somatostatina pueden reducir las complicaciones perioperatorias pero no la mortalidad en pacientes sometidos a cirug�a pancre�tica, asociandose tambi�n una menor incidencia de f�stula pancre�tica (FP) y una menor tasa de sepsis. (11) �Algunos cirujanos lo recomiendan en pacientes seleccionados que desarrollan f�stulas de flujo elevado en el posoperatorio; sin embargo su uso es pol�mico. (11)(15)

Es necesario evaluar cuidadosamente los riesgos asociados de una cirugia y COVID-19, adem�s del retraso en la intervenci�n quir�rgica que se pudieran producir de manera individual. (10) De acuerdo con un art�culo publicado en Lancet, sobre las posibles complicaciones en cirug�a electiva con COVID positivo o desconocido y que despu�s fueron diagnosticados, los pacientes operados presentaron una morbilidad de 51% con neumon�a y/o s�ndrome de dificultad respiratoria aguda o necesitaron ventilaci�n inesperada en los 30 d�as posteriores a la operaci�n. (16) Sin embargo en el presenta caso el paciente no present� repercusiones por presentar infeccion activa por SARS-Cov2, pero existi� retrasos en su atenci�n por su enfermedad, aumentando as� su morbimortalidad. Esto pone en evidencia que la pandemia por SARS-CoV-2 ha constituido un gran reto en la medicina contempor�nea que ning�n sistema de salud visualizaba y para el cual no estaba preparado; siendo indispensable tomar decisiones e implementar acciones en respuesta a las necesidades surgidas de esta crisis sanitaria. (10)(16)

 

Conclusiones

La lesi�n pancreatoduodenal por si sola presenta una alta morbilidad y mortalidad. El manejo oportuno evita posibles complicaciones, es importante tener presente que el tiempo para su diagnostico y las difirentes circunstancias que puedan retrasar su manejo aumentan la mortalidad del paciente. Es por ello, que en contexto de la pandemia por COVID-19 se deben elaborar protocolos para abordar pacientes quir�rgicos con enfermedades pand�micas y as� evitar complicaciones.

La TAC es la herramienta de imagen m�s utilizada para evaluar lesiones pancreatico-duodenales, pero solo tiene una sensibilidad moderada para detectar estas lesiones. La especificidad es mayor, pero las lesiones del conducto pancre�tico se pasan por alto hasta en un 10 % de los pacientes.� �Al existir sospecha de lesi�n pancre�tica se debe evaluar la integridad del conducto pancre�tico mayor, pues es el principal predictor de morbimortalidad, pron�stico y marcar� el manejo a seguir.

El tratamiento conservador se reserva cuando se ha descartado lesi�n ductal, mediante TAC, CPRE o CPRM, en pacientes con hemodin�micamente estables. En un paciente hemodin�micamente inestable es necesaria cirug�a de control de da�os y reparacion para disminuir la tasa mortalidad. El manejo quirurgico tiene como objetivo intentar excluir en el duodeno el paso de secreciones, para asi evitar la salida de las mismas hacia la cavidad abdominal. La regi�n pancreaticoduodenal debe ser evaluada adecuadamente durante un procedimiento quir�rgico y debe examinarse la presencia lesiones en otros �rganos, que pueden influir directamente en la tasa de mortalidad.

 

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� 2022 por los autores. Este art�culo es de acceso abierto y distribuido seg�n los t�rminos y condiciones de la licencia Creative Commons Atribuci�n-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional (CC BY-NC-SA 4.0)

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